Aplicación y fundamento del principio de buena fe en los procesos arbitrales
Palabras clave:
Proceso arbitral, Principios, Contratos, Buena fe, Autonomía de la voluntad, Actos propiosResumen
El principio de buena fe es uno de los pilares fundamentales del proceso arbitral, no solamente desde una perspectiva procesal, sino también desde una mirada sustantiva. El presente artículo posee un enfoque cualitativo, parte de un diseño no experimental, bajo un nivel documental-bibliográfico transversal. Tiene por objetivo general abordar el fundamento jurídico del principio de buena en el proceso arbitral, desde una perspectiva inductiva, lógica sistemática y gramatical desde su objeto de estudio. Tras la revisión de la literatura y el análisis documental se analizó al principio visto como un canon de comportamiento implícito en las relaciones contractuales, la buena fe se constituye como uno de los principios generales del Derecho que tiene cabida en el mundo del arbitraje, desde dos aristas, sustantiva y adjetiva. Se ha de entender que nadie puede ser perjudicado por actos ajenos, tampoco ninguna persona puede ir en forma válida contra sus propios actos. La razón es que, si de esa relación jurídica se pactan, bajo libertad, compromisos que han de cumplirse, surge un vínculo que no puede ser destruido por actos posteriores. Partiendo de lo anterior se llegó a la conclusión que la buena fe no se debe entender como un bloqueo ante situaciones contractuales en los que existan conflictos, sino más bien esta evita que aquellos actos, tendientes a desvirtuar la figura del arbitraje, sean considerados como desleales y contrarios a la intención primigenia de las partes de solucionar un conflicto. Por lo tanto, el arbitraje requiere de la existencia de este principio, para dar pauta a los árbitros de intervenir durante el proceso manteniendo la observancia de las buenas prácticas procesales y, sobre todo, el reconocimiento a convenio arbitral celebrado.